Después del naufragio,
flotamos entre los escombros.
Tú te llevaste la peor
parte. Yo, sólo fui un daño colateral. Cuando nos reencontramos en el barco
encallado, ya no eras la misma. Otrora guerrera de mil batallas. Quedaste
postrada en una cama que se ha vuelto cuna y jaula.
Ahora el Silencio te
acompaña y tu mirada se hace elocuente. Trato de descifrarte en el mar azul de
tus ojos perdidos y confusos; en tu media sonrisa, en tus gestos mínimos y tus
suaves movimientos que, como una marea baja, quedaron. Te hundiste hasta el
fondo del mar, como un espejo roto que nos cuesta mirar. Nos duelen los
fragmentos. Lo que quedó de ti. Y en medio de los restos, tengo que mentirte
para darte Esperanza. Me convierto en una embustera, sin embargo, la mentira es
mi ofrenda. El Amor no me juzgará.
Sí, madre mía ¡navegaremos entre las ruinas, con las velas rotas! Mi corazón será la brújula. Como los antiguos navegantes, haré un mapa con las estrellas.
Sólo esperemos un
poco... Tal vez con el amanecer llegue la Fe entre las ráfagas del viento.
Imagen creada con Copilot
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