Querida Hera:
Cuando descubrí que
habitabas en mí, comprendí que no eras un mito distante, sino encarnado. Yo, me
atavié con tus ropajes de diosa antigua. Devota de su Zeus. Mujer de lealtad
inquebrantable.
Me
enseñaste a no abandonar el barco, aun en las peores tormentas. A sostener, incluso
cuando dolía. Me repetí, una y otra vez, que debía permanecer a cualquier
precio. Y lo hice.
Me refugié en tu templo. Me incliné ante tu
altar. Lo llené de ofrendas. Renuncié a otras diosas, a otras voces, a otros
destinos posibles. Creí, durante mucho tiempo, que tu fuerza era la mía. Me
perdí en ti. Dejé de percibir mis límites. ¿Te habité o me habitaste? No lo sé,
pero lo abarcabas todo. Me envolviste con tu manto hasta casi sofocarme. No es
reclamo. Reconozco mi rol en el mito. Encajé en tu molde.
Hace
tiempo que siento un tremor en el pecho. Una grieta que va resquebrajando tu
morada en mí. Es un deseo antiguo, casi apagado, que aún late. Me lo entregó Dioniso,
un día que descendí a sus confines. Narró que “había tropezado con él”. Desde
entonces he cuidado de mi deseo y ha revivido. Lo he insuflado con la devoción
que aprendí de ti.
Te
escribo para agradecerte que, durante cuarenta años, le diste sentido a mi vida.
Tu templo, tan vasto, ya no es más mi hogar. He escuchado el llamado de otras
diosas. Debo partir. Continuar mi viaje heroico. Mi destino está en las
estrellas. ¿Sabes? Durante todo este tiempo gesté unas alas. Tardías y otoñales,
pero robustas y de gran envergadura.
Me
desnudo de tus ropajes, Gran Señora, plegándolos con reverencia. Te los
devuelvo. Vendrán otras doncellas a perpetuar el mito. Ya no quepo en tu molde,
pero eres historia viva en mi corazón. Ya
no puedes, mi diosa amada, ser el único lente a través del cual miro la Vida. Me
despido sin quebranto. Doy pasos hacia atrás, jamás te daría la espalda, hasta
cruzar el umbral de tu templo con profunda
gratitud. La puerta queda entreabierta.
Al
amanecer, subiré a la cima de la colina y desplegaré mis alas.
Ascenderé
hasta encontrar mi destino.
Tal
vez, también me convierta en diosa.
Imagen creada con COPILOT

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