miércoles, 12 de septiembre de 2018

INICIACIÓN




Aquella mujer preparó su maleta, viajaría ligera.  En lo más profundo de su ser, donde la razón ya no tiene cabida, sentía que sería un viaje iniciático. La Aventura ya la esperaba. Tendría que dejar lo conocido, soltar a sus amados para poder partir. Era necesario. 
Un cambio se había gestado en su interior, una lenta alquimia, ya no era la misma. Era tiempo de volar. No sabía si sus alas eran incipientes o ya habían crecido, sólo tenía la certeza de que habían sido reparadas en el “Taller de las alas rotas”. Ahora estaban tejidas con hilo de ángel. Subió a la cima de la montaña y desde ahí miró con asombro el inconmensurable horizonte, tomó un suspiro y se lanzó al vacío. El Amado Maestro le dio su bendición. Se congratulaba por su renacer, después de haber estado en los oscuros laberintos, atrapada en sus heridas, había logrado salir. Después de todo… ella había persistido y eso tenía su recompensa. 




                                                         Imagen tomada de internet

martes, 29 de mayo de 2018

CORAZÓN DE MADRE


¿Será la concepción el momento mágico en el que se activa “el corazón de madre”?

El corazón de madre es una obra misteriosa. Tiene mil compartimientos, donde cabe cualquier cosa.
Puede guardar desvelos, cantos, angustias, temores, aprehensiones, velas de cumpleaños, recuerdos, juegos, risas, disfraces, lágrimas, risas ¡hasta reclamos y gratitudes!
Se expande y se contrae. Se adapta y se reparte. Se puede partir en pedazos y volver a reconstruirse. Es el depositario del Amor en una de sus máximas expresiones. Es un Amor Grande. Quizás uno de sus atributos más notables sea la incondicionalidad, que es útil mientras los hijos son pequeños, de ella se sostienen y se nutren pero puede volverse oscura cuando ellos crecen.
Porqué hay veces que amar tanto sofoca, irrita e incomoda. Pareciera irreal que un amor tan grande y puro pueda volverse oscuro. Eso nadie nos lo enseña hasta que los hijos crecen tenemos atisbos de ello, quizás su rebeldía sea una medida.
Entonces el corazón de madre se consterna, ¡no puede ser! Pareciera gritar. Podría volverse ciego y sordo y entonces se vuelve necedad querer cuidar lo que ya no necesita ser cuidado. Se vuelve obsesión si no emprendemos la retirada. Se vuelve tropiezo y obstáculo para ellos. Corren el peligro de quedarse atados a nuestra falda para siempre.
Ahora el amor será dar un paso atrás y dejarlos volar acompañados por el padre, el abuelo, el mentor, el maestro, o quien quiera que encarne la energía masculina. ¿Cuándo y cuánto ha sido suficiente? Cada corazón de madre tendrá que tener el valor de descubrirlo.
¿Y no tendrá el corazón de madre un botón de apagado?
Ojalá la respuesta fuera un “sí” pero en el “sí” original cuando aceptamos la sagrada encomienda  de transmitir la vida, sabíamos que no sería posible. Mientras vivamos, seguirá latiendo por ellos.
¿Qué nos queda por hacer entonces para no enloquecer?
Recoger el corazón de madre y guardarlo en un lugar secreto.
Podemos envolverlo en un suave lienzo, o en una cajita y dejarlo en custodia de una Sabiduría más grande. El camino ya está trazado, las madres que anduvieron antes que nosotras nos dejaron huella. Humildad y rendición son necesarias.
Hoy llevo en mis manos mi cajita, no voy alegre, son las lágrimas quienes me acompañan pero sé del peligro que corren si no lo hago. Entonces una ráfaga de viento parece empujarme, ya no hay retorno. Y en un susurro del aire escucho: “Renacerás como mujer”.

miércoles, 21 de marzo de 2018

ELLA, LA PRIMAVERA



El sol la despertó acariciándole el rostro. Los rayos se filtraron por su ventana, recordándole que la Primavera acababa de llegar. Aquella mujer se levantó y se puso su vestimenta de trabajo. Un overol y unos tenis desgastados. Ya tenía las herramientas preparadas y también las semillas que quería sembrar. Aró un rato haciendo surcos que le hacían recordar, la profundidad de la tierra y todo lo que ahí se escondía. Conocedora de los laberintos subterráneos, sonrió. 

Ahora era tiempo de sembrar, de diseñar la nueva parte de su jardín. Si bien había ya viejos y frondosos árboles, que le daban buena sombra, también sabía que aún tenía semillas con todo el potencial para germinar. También habría hierbajos que limpiar y ramas secas que retirar. Podar sería necesario.
El jardín era fecundo. Lleno de árboles, flores y plantas, sin embargo, había una pequeña parte donde nada brotaba, era un rincón donde las semillas parecían secarse. “¿Será que hay poca luz?” Se preguntaba.
-   No puedes ver lo que está creciendo bajo tierra.- Dijo un conejo que se fue brincando.
Era cierto, desde el lugar donde estaba no tenía la capacidad de verlo. Por un instante sintió el deseo de escarbar con su pala para averiguarlo, sin embargo, decidió no hacerlo. Confiaba en la Sabiduría de la Naturaleza. No iba a irrumpir con sus dudas. Se fue canturreando y continuó con su labor.  No vio a las hadas que llegaron volando atraídas por la belleza de lo que estaba creando. 

No sólo eran las flores y las plantas, ni los aromas y los colores, ni las mariposas y las aves. Era toda ella. Tan llena de Vida.  Había sido semilla y brote. Había crecido con la luz alimentándose de la tierra y el agua.
Había florecido.
Se había convertido en la Primavera misma.

                                                           Imagen de Aimee Stewart

LAVI Y LA REALIDAD

La Realidad se puso de frente a aquella mujer. Una sonrisa triunfal se notaba en su rostro.

-          ¿Qué vas hacer conmigo ahora?

Lavi estaba muy cansada de luchar contra ella. Se sentía vulnerable y quitándose los harapos que le habían quedado en la última batalla, dijo:
-          Aceptarte como eres.
-          ¿Ya entendiste que no puedes cambiarme?
-          No, no puedo cambiarte. Es tiempo de aceptarte.
-    ¡Vaya que insististe! Esa fuerza que ponías era admirable. Sólo que estaba en el lugar equivocado.
-          Me he quedado sin fuerza.
-          Eso crees. Ahora tu debilidad será tu fortaleza.
-          La Aceptación nunca viene sola.- Dijo una voz.
La mujer volteó a ver de dónde provenía. Era un ser alado semitransparente, con tres cajas en las manos.
-          A quien acepta la Realidad, se le entregan estos regalos.
-          ¿Son para mí?
-   Sí querida, pero debe advertirte que si tu rendición es falsa, los regalos no se abrirán.
La mujer tomó la caja más pequeña, desatando el listón dorado que la envolvía. Sonrió. Levantó la tapa y vio un extraño objeto dentro de ella.
-          Es un “basculejo”.- Explicó el Ángel.
-  ¿Y para qué sirve?- Preguntó mientras lo observaba con detenimiento.
-   Es un aparato que mide y pesa al mismo tiempo. Mide la distancia para no ser invasivo, pero no te permite alejarte tanto como para ser indiferente y pesa para saber  cuánto ha sido suficiente. Si lo sabes usar, te dará las distancias perfectas.
-          ¡Es un regalo maravilloso!
-          Abre el mediano.
La mujer jaló la tapa y unas letras brillantes se elevaron y luego bajaron posándose en su regazo. Se leía la palabra: “Perdón”.
-          No es para que lo otorgues a otros, es para ti misma.-
Las letras vibraban transmitiéndole un mensaje que subió por su garganta. Respiró hondo y como una plegaria, las palabras salieron de su boca.
-          Me perdono por haber querido que fuera diferente a lo que fue.
Sintió una paz profunda. Faltaba el tercer regalo. Era una caja más grande con un moño multicolor. Al abrirlo encontró una capa traslúcida de fina seda. ¡Había olvidado que estaba desnuda!
-          Es la capa de la Compasión, con ella podrás abrazarlo todo. Aun esos eventos que creíste no debieron suceder.
Lavi se puso la capa.
-          Gracias.
-          Estos regalos llevan esperando mucho tiempo. Es solo que…
-          No tienes que decirlo, mi necedad era grande.
-          Todo es parte de tu experiencia humana. Tu dolor no te permitía ver el panorama completo, ahora con la capa, será más sencillo.

Desde ese día una nueva visión la acompañaría en su vida. Estaba a salvo. 


                                                             Imagen tomada de internet

miércoles, 7 de marzo de 2018

8 DE MARZO


Hoy quiero celebrar mi ser mujer desde mi esencia más pura.

No desde lo femenino herido

No desde la lucha y el clamor de justicia.

No con la espada desenvainada

y el grito de equidad.

No con el peso colectivo,

ni con la herida ancestral.

No con el recuerdo de la tragedia,

porque hacer todo esto nos eterniza como víctimas.

Hoy quiero celebrar mi ser mujer desde mi esencia más pura.

Con mi voz, mi canto y mi risa.

Con mi diosa ataviada de esperanza.

Con mi auténtico poder:
el de amar.

Corazón abierto

Pulsión de vida

Intuitiva y bruja

Aullido de luna

Cáliz receptivo

Musa y amante

Menos madre, más mujer

Cortesana de letras y de velos.

Simplemente, mujer.





                                      Imagen de Aimee Stewart 

miércoles, 20 de diciembre de 2017

"EL MITO MÁS CONTADO".


Allá en el Mundo de los Símbolos donde los mitos y las leyendas habitan, había gran júbilo.

El mito más hermoso, estaba por contarse una vez más. El invierno había llegado. Los árboles ya sin hojas dibujaban un paisaje que aparentemente carecía de vida, sin embargo, las semillas se guardaban en la tierra. Era tiempo de introspección, nostalgia y esperanza.

El mito se vistió de gala. Había sido contado una y otra vez desde tiempo inmemorial. Tenía un lugar en todas las cosmogonías y mitologías.  Le gustaba escucharse a sí mismo porque en cada narración o representación, la Inocencia renacía.

El quebranto y el alejamiento por un instante se olvidaban, porque en cada corazón resonaba el Santo Recuerdo de Dios y con él, su plan perfecto de amor para la humanidad.

Cierra los ojos. La imagen nos llega como un regalo.  ¿Puedes verla? El brillo de una gran estrella nos guía. A lo lejos vemos un pesebre, nuestros corazones vibran. Nos acercamos con Asombro. Huele a incienso y mirra. Tres viejos sabios acaban de entregar sus cofres en señal de adoración al pequeño niño envuelto en trapos, quien reposa sobre un montón de paja. Su madre, lo mira con embeleso y su padre, con orgullo. Nos quedamos mirando al recién nacido. Parece como si toda la Creación estuviera en él contenida. Sus ojos parecen contar una larga historia. Su vida humana apenas comienza aunque ya existía antes de todo.  “Al principio ya existía la Palabra”. “La Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios”.  “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”.

-          Es tiempo de restaurar la Creación.- Le dijo el Padre.

-          Nuestras voluntades son una sola.- Contestó el Hijo quien habitaba en su corazón.

-          Ya es tiempo de que encarnes. Descenderás al Mundo de la Dualidad. Serás un emisario del Amor. Tu mensaje será tanto comprendido como rechazado. Tu nacimiento marcará la Historia, con este acto nos acercamos al quebranto de la humanidad para restaurarla.  
Te revisto con el don de los Milagros. Los obrarás en mi nombre. Trazarás el Camino de vuelta a mí. Mi Paz, inmutable y eterna te acompaña.-

-          Estoy listo.-

-          Ella ya dijo “sí”.- Agregó el Arcángel Gabriel quien había estado mirando la escena.

Un hálito sopló. La Divinidad entonces se compactó y en un rayo de luz, descendió al bendito vientre de María quien ya había albergado en el seno de su amor, el divino plan.

Jeshua, nació en tiempo y forma. Llegó acompañado de la Verdad y la Voluntad divinas. La Gracia nunca lo abandonó. Su misión apenas comenzaba.  

Su nacimiento se volvió mito para preservar el Santo Recuerdo de Dios que latía en su corazón. El recuerdo que sólo se escucha en el Silencio Reverente, cuando las fiestas terminan y los oropeles se rompen.

 

viernes, 20 de octubre de 2017

ESPÍRITU DE SAMURÁI


En una tierra muy lejana, aquel ancestro depositó bajo el cerezo, la fuerza de su espíritu samurái.

La gran fuerza penetró las raíces y al árbol le crecieron muchas ramas. Nuestro linaje. Cualquier descendiente, podría tomar el gran regalo. Misteriosamente algunos lo hicieron, otros no pudieron.

Pasaron varias generaciones. Nació mi abuela y a su tiempo, mi padre. Ramas muy cercanas.

Yo fui una rama olvidada pero no se puede “despertenecer” al árbol del Origen. Cuando voltearon a verme ya había crecido. En el olvido, tomé la fuerza del espíritu samurái. Y yo creyéndome ¡tan débil! Esperando ser rescatada. Toda esa fuerza permanecía dormida en algún lugar de mi mundo interno.

Un día caminando por un hermoso jardín me encontré con un hombre sabio que me mostró en un espejo mágico lo que yo llevaba dentro. Me gustó lo que miré. Corrí a contarle a mi padre, pero se me olvidó que yo era una rama olvidada.

Tomé la Fuerza y me fui. Ella me llevó a lugares insospechadamente altos, donde pude mirar en perspectiva. Observé el frondoso árbol de nuestro gran linaje y por primera vez, la gratitud fue más grande que el dolor de haber crecido en el olvido.

Honro y agradezco a aquel ancestro que depositó bajo el cerezo, la fuerza de su espíritu de samurái.
 
 

Vianey Lamas,
hija de Alejandro,
hijo de Esperanza,
hija de Waichiro Kobashi.